No existe amor más grande que el amor que Dios ha manifestado al entregar la vida de su propio Hijo por ti y por mí. Él dejó la gloria para hacerse pecado por ti y por mí. Hoy, esa invitación sigue disponible para todo aquel que desee aceptarla. Todos tenemos una sola alma que salvar; la elección es tuya. Mientras lees esto hoy, quiero que reflexiones: «¿Dónde pasaré la eternidad?». Acepta a Jesús hoy mismo y reserva tu lugar a su lado, en su reino.